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© Desconocido

Los dueños del poder global profundamente enquistados dentro de las estructuras de poder públicas y privadas de Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea, han desatado un nuevo tipo de guerra: instigan y controlan a su favor violentas insurrecciones populares dentro de países víctima. A la primera ola la bautizaron la “primavera árabe”. ¿Se viene ahora una según ola a la que llamarán “primavera latinoamericana”?

Aunque pareciera que la insurgencia violenta aún no está en los planes inmediatos de esa venidera “primavera latinoamericana”, existen sin embargo indicios de crecientes actividades de guerra psicológica disfrazada de “pro-democracia”, “pro-derechos humanos” por parte de agencias y ONG que dicen brindar “asistencia”, y que operan a través de entes locales alineados con los intereses de EEUU, Reino Unido y la Unión Europea en nuestra región.

Encendiendo la cerilla… 

¿Será ello un prolegómeno de cosas peores por venir? Quienes encienden las “cerillas” que enardecen las protestas y disturbios populares, han aprendido mucho de su experiencia con la “primavera árabe” acerca de cómo avivar esas llamas hasta transformarlas en catastróficos incendios sociales…

Algunas señales de alarma ya comienzan a sonar en países como Venezuela, Ecuador y Bolivia, cuyos presidentes – Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales, respectivamente – no bailan al ritmo que Estados Unidos y sus aliados pretenden como parte de su dominio centenario económico y político sobre Latinoamérica.

Por ejemplo, Venezuela, Bolivia y Ecuador insisten en mantener estrechas relaciones con países que EEUU y sus aliados han marcado como “Estados trasgresores”; notablemente Irán, Siria y la Libia de Gadafi.

¿Se los habrá elegido entonces como cabeceras de playa para iniciar una vasta “primavera latinoamericana” insurreccional?

Recordemos que la mal-llamada “primavera árabe” también comenzó cuando las llamaradas de un amplio abanico de quejas sociales fueron avivadas hasta transformarse en masivas manifestaciones de protesta que luego fueron intensificadas hasta explotar en descontrolada violencia social de todos contra todos.

Un indicio de que se están encendiendo estas “cerillas” lo desvela el diario ecuatoriano “El Telégrafo”, al informar sobre un supuesto “Proyecto Ciudadanía Activa” que estaría entrenando a periodistas opositores al gobierno del presidente Correa, y que recibió financiamiento por u$s 4.300.000 de USAID – Agencia de Desarrollo Internacional de EEUU – que canaliza fondos a grupos opositores locales como Faro, Esquel y Fundamedios con la excusa de “fortalecer la democracia” a través de talleres, foros y proyectos de supervisión de los medios.

Redes de Poder

Para poder mejor comprender cómo funciona este complejo sistema de dominio, debemos también observar las actividades del sector privado que son instrumentales para lograr el control sobre los países de nuestra Región.

Por ejemplo, una entidad privada como la “Americas Society” – estrechamente vinculada al poderoso Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations) ubicado justo enfrente de sus oficinas en la elegante Park Avenue de la Ciudad de Nueva York – recientemente logró catapultar a uno de sus miembros, Juan Manuel Santos, al cargo de presidente de Colombia, aliado tradicional de EEUU en la Región.
Otros miembros de la Americas Society incluyen a poderosos líderes políticos y empresariales, regionales y globales, como el presidente del Congreso Mundial Judío, el argentino Eduardo Elsztain (socio comercial de George Soros), y Gustavo y Patricia Cisneros, dueños de un poderoso conglomerado multimediático venezolano opositor del gobierno del presidente Chávez.

Junto al fundador y co-presidente de la Americas Society, David Rockefeller, hallamos a John Negroponte quien fuera embajador ante la ONU y luego ante la invadida Iraq de George W. Bush, a quién también sirvió en el poderoso cargo de Asesor de Seguridad Nacional.

A menudo, son datos poco conocidos como éstos los que nos permiten armar el rompe cabezas de cómo funciona realmente el mundo actual, pero que los multimedios occidentales sistemáticamente soslayan e ignoran.

Igual que omitieron informar sobre el hecho de que los Dueños del Poder Global lograron imponerle a la pobre Italia a Mario Monti como presidente, quien “casualmente” es también presidente para toda Europa de la poderosa Comisión Trilateral de Rockefeller-Rothschild, con su gran cantidad de miembros que son máximos directivos de los megabancos globales.

Por suerte, un creciente sector de la población mundial va tomando conciencia del hecho de que la mal-llamada “primavera árabe” no es más que un vehículo para imponer la infausta “democracia” de estilo occidental al mundo musulmán, al tiempo que se debilitan todos sus Estados soberanos.

Innegablemente, esto está siendo ingenierizado, financiado y promovido por los Dueños del Poder, quienes astutamente se aprovechan de las divisiones internas en esos países, y de los genuinos reclamos sociales de las poblaciones locales.

Para ello utilizan todas las armas a su disposición – a menudo a través de operativos de la CIA, el MI6 y el Mossad. Esto incluye en lugar destacado, a las operaciones de Guerra Psicológica desarrolladas por sus multimedios globales y locales, que diseminan información distorsionada – sino falsa – acerca de lo que realmente está ocurriendo dentro de cada país y por qué…

Guía de Siete Pasos para destruir países

Escribiendo en RT el año pasado sobre la “primavera árabe”, describimos una suerte de “proceso” de siete pasos que las potencias occidentales utilizan para intensificar los disturbios sociales en países víctima para debilitarlos o incluso destruirlos como hicieron con Iraq, Libia y Afganistán y hoy hacen con Siria.

Dado que ya se avizoran similares oscuros nubarrones en el horizonte latinoamericano y en otras regiones del mundo, es que creemos conveniente remarcar ese proceso:

1. Comienzan apuntándole al país víctima que les molesta y que decidieron está listo para un “cambio de régimen”, descalificándolo como “Estado trasgresor o gobierno dictatorial”; entonces…

2. Diseminan mentiras flagrantes a través de sus multimedios globales y periodistas pagos, a lo que llaman “la preocupación de la comunidad internacional”, entonces…

3. Financian y promueven disturbios y caos interno, a menudo llegando a armar, financiar y entrenar a los peores grupos terroristas locales – tarea encomendada a la CIA, el MI6, el Mossad y sus socios en Al-Qaeda y los carteles de la droga – a los que llaman “Luchadores por la Libertad”; entonces…

4. Procuran imponer resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que les permitan hacer que “legalmente” la OTAN lance una lluvia de muerte y destrucción sobre millones de personas, a lo que llaman “Sanciones para protege a la población civil”; entonces…

5. Invaden y comienzan a controlar al país víctima, a lo que llaman “Liberación”; entonces…

6. Cuando el país víctima cae íntegramente bajo su control, imponen fraudulentos gobiernos locales gerenciadores, a lo que llaman “Democracia”, hasta que finalmente…

7. Le roban al país víctima todo su petróleo, minerales y riquezas agropecuarias entregándolas a sus corporaciones y megabancos, imponiéndole un endeudamiento público imposible de pagar, a lo que llaman “inversiones globales y reconstrucción”.

De manera que, Ecuador, Venezuela, Bolivia – incluso Argentina: ¡¡abran bien sus ojos!!

No se dejen engañar por el uso violento de la fuerza en privado y de la hipocresía en público por estos facinerosos globales y sus socios locales en los multimedios, las empresas – incluso en algunos de los gobiernos gerenciadores – de los países de nuestra región.

Porque el día en que los Dueños del Poder Global decidan venir por todos nosotros, lo van a hacer todo en nombre de la “libertad de expresión”, la “democracia”, la “paz”, los “derechos humanos”, la “no-discriminación” y otras vacuas frases caza-bobos por el estilo.

¡¡No se dejen atrapar!!

Adrian Salbuchi para RT Español 
Adrian Salbuchi es analista político, autor, conferencista y comentarista en radio y TV de Argentina.

Los medios de comunicación occidentales a menudo falsifican las noticias recurriendo a eufemismos, medias verdades y mentiras al mejor (¡o peor!) estilo de 1984, la conocida y profética novela del inglés George Orwell. Todos vivimos inmersos en el mundo irreal inventado por la “neo-lengua” utilizada por la Élite de Poder Global para controlar nuestras mentes.

© Garzón

Las personas se confunden cuando no pueden entender correctamente las cosas que suceden a su alrededor, a ellas mismas, y lo que se hace en sus nombres. Este tipo de confusión suele llevar a la inacción. Si usted, por ejemplo, está perdido en la noche en medio de un bosque pero puede ver el firmamento, entonces con un poco de conocimientos sobre las estrellas podrá fácilmente saber dónde está el Norte y así caminar hacia su destino. Pero, si la noche está nublada o usted no sabe reconocer las constelaciones en el cielo, entonces mejor será que se quede dónde está, encienda un buen fuego, y espere hasta el amanecer pues …. ¡Usted se ha perdido!

Hoy en día, los medios de comunicación utilizan la distorsión y confusión programadas e incluso la mentira descarada, toda vez que los Poderes del Dinero – que son sus dueños – les requieren que solamente publiquen la “Historia Oficial” sobre grandes procesos políticos, económicos y financieros. Sin embargo, cuando se la observa en mayor detalle, esa “Historia Oficial” sobre las cosas se nos presenta como inexacta, engañosa, a veces difícil de creer, ¡sino francamente estúpida!

Ejemplos:

Las inexistentes Armas de Destrucción Masiva en Irak que condujeron a la invasión y destrucción de ese desdichado país; o los rescates de los banqueros con dinero de los contribuyentes; o la irracional diplomacia estadounidense y su alineación militar, financiera e ideológica irrestricta con objetivos israelíes; o el famoso “lo encontramos a Osama bin Laden, lo matamos y arrojamos su cuerpo en el mar”; o la amplia gama de “¿quiénes lo hicieron?” en torno a los ataques terroristas del 9/11/2001 en Nueva York y Washington, del 7/7/2005 en Londres, contra la embajada israelí y la sede de la AMIA en Buenos Aires en 1992 y 1994, y – por supuesto, el caso “favorito” de todos los tiempos: ¿quién le disparó a JFK …?

Estos son apenas algunos de los casos paradigmáticos que han servido para lograr que millones de personas despertaran y comenzaran a pensar con sus propios cerebros en lugar de dejarse adoctrinar por los medios de comunicación globales controlados por las élites de poder, “pensando” con el cerebro de ésta.

Por desgracia la gran mayoría de los temas no son tan claros. Gran parte de este tipo de mentiras son descriptas en la neo-lengua orwelliana haciendo que funcionen como complejos “nudos gordianos intelectuales”. Y como bien sabemos, los nudos gordianos no pueden ser desatados sino que deben ser cortados, lo que requiere de acción rápida, precisa y decidida, además de una buena dosis de coraje intelectual.

Echemos un vistazo a la “neo-lengua” orwelliana en planea acción. Para lograr sus objetivos requiere de tiempo de desarrollo, requiere de la logística correcta, requiere de voceros “creíbles” en los sectores público y privado, requiere seleccionar las palabras e imágenes correctas, en el momento correcto, y bajo las circunstancias correctas.

Esto lo hace la Elite de Poder Global operando a través de los gobiernos de EEUU, Reino Unido y la Unión Europea dentro de los cuales está profundamente enquistada, trabajando mancomunadamente con una poderosa gama de multimedios de comunicación, grandes corporaciones de defensa, petroleras, de seguridad, bancos y contratistas, y poderosos lobbies políticos.

Tomemos el caso que esa Élite decidiera invadir y destruir algún país determinado…. Libia, por ejemplo… ¿Cómo hacen para asegurarse que – salvo el aún minoritario sector de voces que cada vez más nos alzamos contra ellos – la “comunidad internacional” se limite a observar?

Manual de 7 Pasos de los Multimedios Globales para Destruir un País

1. Empezar declarando urbi et orbi al país elegido para imponerle un “cambio de régimen”, como “ESTADO TRANSGRESOR”; luego…

2. Armar, entrenar y financiar a grupos terroristas locales a través de la CIA estadounidense, el MI6 británico, el Mossad israelí, Al-Qaeda (creación de la CIA y el MI6), los carteles de la droga (a menudo ligados a operaciones de la CIA) y calificarlos de “LUCHADORES POR LA LIBERTAD”;

3. Montar espectaculares debates en la ONU que deriven en Resoluciones del Consejo de Seguridad (controlado por EEUU, Reino Unido y Francia), que resulten en una lluvia de muerte y destrucción de la OTAN o alguna potencia sobre cientos de miles de civiles, y llamarlo “SANCIONES DE LA ONU PARA PROTEGER A CIVILES”; entonces…

4Propagar mentiras flagrantes a través de los multimedios globales y periodistas bien pagos y adoctrinados, tanto en los países centrales como en los periféricos, y denominarlo “PREOCUPACION DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL EXPRESADA POR “PRESTIGIOSOS” VOCEROS Y ANALISTAS…”; entonces…

5. Realizar bombardeos irrestrictos sobre el país, invadirlo, iniciar su control integral y catalogarlo como “LIBERACION”; entonces…

6. Cuando el país víctima cae íntegramente bajo control de la Elite Global, imponerle “EL TIPO DE “DEMOCRACIA” QUE NOSOTROS QUEREMOS VER” (según palabras textuales de la secretaria de Estado de EEUU Hillary Clinton cuando visitó Egipto y Túnez el 10 de marzo de 2011); y finalmente…

7. Imponerle a la nación víctima gobiernos títeres que entreguen “legalmente” todas sus riquezas – petróleo, minerales, alimentos, etc. – a las corporaciones de la Elite de Poder Global, e imponerle endeudamiento público fraudulento e innecesario a favor de la banca usuraria internacional. Presentarlo todo ante la opinión pública global como “INVERSIONES EXTRANJERAS Y RECONSTRUCCION”

Claramente, sus armas clave son: Fuerza e Hipocresía que han utilizado una y otra vez para destruir a países enteros; por supuesto siempre en nombre de la “libertad”, la “democracia”, la “paz” y los “derechos humanos”, sabiendo que la fuerza bruta y violencia sórdida ejecutadas sin miramientos prevalecerán.

Hace ya muchas décadas, sus Sabios Ancianos les recomendaron esta “praxis” según un verdadero Manual de Dominio Global asentado en antiguo manuscrito…

“¿Que dijeron ustedes…? …¿¡Que NO QUIEREN ser “liberados” y “democratizados”!?

“Pues entonces, ¡toma esto Hiroshima, Nagasaki, Hanoi, Berlín, Dresde, Bagdad, y Basora…!” “¡¡Toma esto otro Tokio, Gaza, Líbano, Kabul, Paquistán, Trípoli, Belgrado, Egipto, El Salvador y Granada…!!” “¡¡¡Y ahí van tus merecidos golpes Panamá, Irán, Argentina, Chile, Cuba, Guatemala, Venezuela, República Dominicana, Somalia y África…!!!”

Siempre arrojando bombas, misiles y balas que asesinan y destruyen a pueblos enteros…. Siempre, por supuesto, en nombre de la “libertad”, la “democracia”, la “paz” y los “derechos humanos”. ¿Quién será el próximo?

© Desconocido
Patricio Lumumba, sufrió igual suerte que Muammar Gadafi hace 40 años

Patricio Lumumba fue un excepcional líder africano, anticolonialista, que tuvo el privilegio de luchar por la independencia de su nación y llegar a ser el primer africano en desempeñar el cargo de primer ministro de la misma, la República Democrática del Congo, que hoy es llamada Zaire. Independencia de Bélgica que se alcanzó oficialmente en junio de 1960, tras asumir la nueva república la deuda externa de Bélgica. Una deuda que jamás adquirió y que la imposibilitaba de alcanzar su pleno desarrollo.

Cuando Lumunba intentó limpiar al ejército de la administración y residuos belgas que aún obedecían a esa nación europea y no a la nueva, empezó el conflicto. Bélgica jugó a dividir el Congo y una provincia rica en yacimientos minerales, demandando su independencia de la joven república. En respuesta Lumumba buscó el apoyo de la extinta URSSS y la CIA estadounidense le adjudicó la imagen de comunista, pretexto suficiente para sacarlo del poder.

Un memorando interno de la CIA, de 1960, escrito por el director de entonces Allen Dulles, contiene un parágrafo que despeja cualquier duda sobre el intervencionismo de las grandes potencias: “En los altos niveles del gobierno concluimos que si [Lumumba] sigue en el poder, las consecuencias serán catastróficas… para el mundo libre. Por eso, nuestra conclusión es que urge quitarlo de en medio lo antes posible“.

El resto de la historia es parte del guión tradicional, un alzamiento militar y rebeldía en la policía, inestabilidad política, destitución ilegal de Lumunba, participación errónea de la ONU, detención, escape y nuevamente aprensión de Lumumba por parte de los alzados y, finalmente, su salvaje ajusticiamiento en presencia de agentes belgas y estadounidenses. Lumumba fue torturado, se le dejó sangrar por horas sin atención médica hasta que finalmente lo ajusticiaron. La historia registra pocas fotografías de ese magnicidio y contados relatos de cuán cruel fue ese bárbaro episodio.

Posteriormente al mundo se le dijo que los asesinos habían sido “campesinos airados”, más tarde se indicó que lo habían ejecutado “sus enemigos congoleños” y así se fue enturbiando el ambiente, confundiendo a la gente y diluyendo la verdadera responsabilidad. Hoy los historiadores describen como mismo el presidente de EEUU Dwigth D. Einsenhower dió luz verde al asesinato de Lumumba y, que en el 2002, Bélgica reconoció su participación en el horrendo crimen y pidió disculpas a la familia de Lumumba.

Sin embargo, los años han pasado y muchas generaciones ni siquiera conocen el nombre de Lumumba, mucho menos la tragedia. La derecha ha vuelto a jugar a enredar la investigación del crimen, a dejar pasar el tiempo y reconocerlo mucho después. Ello, unido con el fomentar el olvido de los aborrecibles hechos y el proclamar que hay que mirar al futuro y no al pasado, le permite a la derecha que nunca se haga justicia y que vuelva a repetir esas tácticas una y otra vez .

Tal vez, los dos únicos cambios que hoy vemos con los magnicidios, como el del líder libio, Muammar Al Gadafi, son: primero que son documentados segundo a segundo con cámaras digitales y divulgados en la redes de información y de televisión a nivel mundial. Y segundo, que ahora los verdugos celebran descaradamente el crimen y no esconden sus reales intereses. La inhumana risa de la secretario de estado de los EEUU, Hillary Clinton y las desvergonzadas declaraciones del senador Lindsey Graham, acerca del magnicidio en Libia, despejan cualquier duda posible. Hace horas Hillary dijo en CBS News sonriendo y orgullosa: ” Llegamos, vimos y él murió “ y más tarde Graham declaró en el canal Fox: “Vayamos a tierra. Hay mucho dinero para ser hecho en el futuro de Libia. Mucho petróleo será producido. Vayamos a tierra y ayudemos a la gente a establecer la democracia y el funcionamiento de una economía basada en principios del libre mercado“.

Un punto aparte en esta mención merece el curioso hecho de que la muerte de Osama Bin Landen -que habría sido homicidio pero no magnicidio- no cuenta con registro gráfico alguno. El supuesto peor enemigo del mundo civilizado aconteció en completo silencio y debemos creer que ocurrió porque así nos lo dicen quienes proclamaron ser sus enemigos.

De modo que no nos venga el engañador de oficio, Barack Obama, a mentir con el cuento de que hay un nuevo liderazgo de EEUU, es la misma opresión colonial de hace siglos la que perdura. Solo que ahora no hay que aguardar décadas para que se revele la trágica verdad; ahora esta surge en horas. Razón tenía el “Ché” Ernesto Guevara cuando dijo: ” Nuestra libertad y su sostén cotidiano tienen color de sangre y están henchidos de sacrificio. “


Después de leer este discurso, es posible que entiendas mejor por qué fueron a por él. (Por cierto, la Tribu de Misrata que le traicionó finalmente desciende de un tribu judía procedente de Turquía… convertida al islam).

Dijo Kadaffi ante la Asamblea General:

“En nombre de la Unión Africana, quisiera saludar a los miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y espero que esta reunión sea una de las más históricas en la historia del mundo.
En nombre de la Asamblea General en su sexagésimo cuarto período de sesiones, presidida por Libia, de la Unión Africana, de mil reinos africanos tradicionales y en el mío propio, aprovecho esta oportunidad, en mi calidad de Presidente de la Unión Africana, para felicitar a nuestro hijo Obama porque asiste a la Asamblea General, y le damos la bienvenida por ser su país anfitrión de esta reunión.

Este período de sesiones tiene lugar en medio de muchos retos que encaramos, y el mundo entero debe unirse y mancomunar sus esfuerzos para superar los desafíos que son nuestro principal enemigo común, a saber, el cambio climático y las crisis internacionales, tales como el deterioro económico del capitalismo, las crisis alimentaria y del agua, la desertificación, el terrorismo, la inmigración, la piratería, las epidemias naturales y las causadas por el hombre y la proliferación nuclear. Tal vez la gripe H1N1 fue un virus creado en un laboratorio que quedó fuera de control, y que originalmente se había concebido como un arma militar. Entre esos retos también cabe citar la hipocresía, la pobreza, el miedo, el materialismo y la inmoralidad.
Como se sabe, las Naciones Unidas fueron fundadas por tres o cuatro países que a la sazón estaban en contra de Alemania. Las Naciones Unidas fueron creadas por naciones que se unieron contra Alemania en la segunda guerra mundial. Esos países constituyeron un órgano denominado el Consejo de Seguridad, que convirtió a esos países en miembros permanentes y les otorgó el derecho de veto. Nosotros no estábamos presentes en ese momento. Las Naciones Unidas se configuraron de acuerdo con esos tres países, que tenían la intención de que nos sumáramos a los planes originalmente concebidos contra Alemania. Esa es la esencia real de las Naciones Unidas, cuando se fundaron hace más de 60 años.

Eso sucedió en ausencia de unos 165 países, a razón de uno a ocho, es decir, uno estaba presente y ocho estaban ausentes. Esos países redactaron la Carta, de la cual tengo una copia. Al leer la Carta de las Naciones Unidas, se puede constatar que el Preámbulo de la Carta difiere de sus Artículos. ¿Cómo surgió la Carta? Todos los que asistieron a la Conferencia de San Francisco en 1945 participaron en la redacción del Preámbulo, pero dejaron los Artículos y el reglamento interno del llamado Consejo de Seguridad en manos de los expertos, los especialistas y los países interesados, países que habían establecido el Consejo de Seguridad y se habían unido en contra de Alemania.

El Preámbulo es muy atractivo, y nadie lo objeta, pero todas las disposiciones que aparecen después lo contradicen completamente. Rechazamos esas disposiciones y nunca las respaldaremos; se volvieron obsoletas con la segunda guerra mundial. En el Preámbulo se afirma que todas las naciones, pequeñas o grandes, son iguales. ¿Somos iguales en lo que respecta a los puestos permanentes? No, no lo somos. En el Preámbulo se afirma por escrito que todas las naciones son iguales, ya sean pequeñas o grandes. ¿Tenemos nosotros el derecho de veto? ¿Somos iguales? En el Preámbulo se dice que tenemos igualdad de derechos, ya sean nuestros países grandes o pequeños. Eso es lo que se declara y lo que acordamos en el Preámbulo. Por tanto, el veto contradice la Carta. No aceptamos ni reconocemos el veto.

En el Preámbulo de la Carta se afirma que no se deberá recurrir a la fuerza armada, salvo en interés común. Ese es el Preámbulo que acordamos y firmamos, y nos sumamos a las Naciones Unidas porque queríamos que la Carta reflejara eso. Se indica que sólo se recurrirá a la fuerza armada en interés común de todas las naciones, pero ¿qué ha sucedido desde entonces? Han estallado 65 guerras desde la creación de las Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad, 65 desde su creación, con millones de víctimas más que en la segunda guerra mundial. ¿Acaso esas guerras, así como la agresión y la fuerza que se utilizaron en esas 65 guerras, responden al interés común de todos nosotros? No; esas guerras se llevaron a cabo en aras de los intereses de uno, tres o cuatro países, pero no de todas las naciones.
Hablaremos acerca de si esas guerras respondían al interés de un sólo país o de todas las naciones. Eso contradice de manera flagrante la Carta de las Naciones Unidas que firmamos, y, a menos que actuemos de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas que acordamos, lo rechazaremos y no temeremos hablar con nadie en términos que no sean diplomáticos. Ahora hablamos del futuro de las Naciones Unidas. No debe haber hipocresía ni diplomacia porque se trata de una de las cuestiones más importantes y vitales para el futuro del mundo. La hipocresía dio lugar a las 65 guerras que han estallado desde la creación de las Naciones Unidas.

En el Preámbulo también se afirma que, si se recurre a la fuerza armada, deberá ser una fuerza de las Naciones Unidas, es decir, una intervención militar de las Naciones Unidas, con el acuerdo conjunto de las Naciones Unidas, no de uno, dos o tres países. Las Naciones Unidas en su conjunto decidirán ir a la guerra para mantener la paz y la seguridad internacionales. Desde la creación de las Naciones Unidas en 1945, si hay un acto de agresión de un país contra otro, las Naciones Unidas, en su conjunto, deben disuadir y detener esa agresión.

Si un país, Libia por ejemplo, agrediera a Francia, entonces la Organización entera respondería porque Francia es un Estado Miembro soberano de las Naciones Unidas y todos compartimos la responsabilidad colectiva de proteger la soberanía de todas las naciones. Sin embargo, se han emprendido 65 guerras de agresión sin que las Naciones Unidas hayan hecho algo por impedirlas. Otras ocho grandes guerras violentas, cuyas víctimas suman unos 2 millones de personas, han sido emprendidas por Estados Miembros que disfrutan de los poderes de veto. Esos países que pretenden que creamos que tratan de mantener la soberanía e independencia de los pueblos utilizan en realidad la agresión contra los pueblos. Si bien deseamos creer que esos países desean trabajar por la paz y la seguridad en el mundo y proteger a los pueblos, han recurrido por el contrario a las guerras de agresión y a la conducta hostil. Al disfrutar del veto que ellos mismos se otorgaron como miembros permanentes del Consejo de Seguridad, han iniciado guerras que han cobrado la vida de millones de víctimas.
El principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados está consagrado en la Carta de las Naciones Unidas. Por consiguiente, ningún país tiene derecho a intervenir en los asuntos de ningún Gobierno, sea democrático o dictatorial, socialista o capitalista, reaccionario o progresista. Eso es responsabilidad de cada sociedad; es un asunto interno del pueblo del país en cuestión. Los senadores de Roma en una ocasión nombraron dictador a su líder, Julio César, porque era conveniente para Roma en ese momento. Nadie puede decir que Roma en aquel momento le diera a César el veto. El veto no se menciona en la Carta.
Ingresamos a las Naciones Unidas porque pensamos que éramos iguales, sólo para comprobar que un país puede objetar todas las decisiones que adoptemos. ¿Quién le dio a los Estados miembros permanentes del Consejo de Seguridad esa condición? Cuatro de ellos se concedieron esa condición ellos mismos. El único país que nosotros en esta Asamblea elegimos con la condición de Estado miembro permanente en el Consejo de Seguridad es China. Ello se hizo democráticamente, pero los demás puestos se nos impusieron de manera no democrática a través de un procedimiento dictatorial llevado a cabo en contra de nuestra voluntad, y no debemos aceptarlo.
La reforma del Consejo de Seguridad que necesitamos no es la de un aumento en el número de miembros, lo que sólo empeoraría las cosas. Para utilizar una expresión común, muchas manos en un plato tocan a arrebato. Añadiría leña al fuego. Se empeorarían las cosas sencillamente aumentando más países grandes a los que ya disfrutan de su condición de miembros del Consejo. Sencillamente perpetuaría la proliferación de las superpotencias. Por consiguiente, rechazamos que se aumente el número de puestos permanentes. La solución no es contar con más puestos permanentes, lo que sería muy peligroso. Aumentar las superpotencias aplastaría a los pueblos de los países pequeños, vulnerables y del tercer mundo, que se están agrupando en lo que se ha denominado el Grupo de los 100. Cien países pequeños que se unen en un foro que un miembro ha denominado el Foro de los Países Pequeños.
Esos países serían aplastados por las superpotencias si se concede a nuevos países grandes la condición de miembros del Consejo de Seguridad. Esa puerta debe cerrarse; lo rechazamos enérgica y categóricamente. El aumento de los puestos del Consejo de Seguridad aumentaría la pobreza, la injusticia y la tensión a nivel mundial, así como la gran competencia entre ciertos países como Italia, Alemania, Indonesia, India, el Pakistán, Filipinas, Japón, Brasil, Nigeria, Argentina, Argelia, Libia, Egipto, República Democrática del Congo, Sudáfrica, Tanzania, Turquía, Irán, Grecia y Ucrania. Todos esos países procurarían un puesto en el Consejo de Seguridad, haciendo que su composición sea casi tan grande como la de la Asamblea General y dando lugar a una competencia poco práctica.
¿Cuál podría ser la solución? La solución es que la Asamblea General adopte una resolución vinculante bajo la dirección del Sr. Treki sobre la base de la voluntad de la mayoría de los miembros de la Asamblea sin tener presente las consideraciones de ningún otro órgano. La solución es cerrar el ingreso de nuevos Estados como miembros del Consejo de Seguridad. Este tema figura en el programa de la Asamblea General en este período de sesiones presidido por el Sr. Treki. La condición de miembro a través de las uniones y el traspaso de mandatos deben sustituir otras propuestas.
Debemos centrarnos en el logro de la democracia sobre la base de la igualdad de los Estados Miembros. Debe haber igualdad entre los Estados Miembros y los poderes y mandatos del Consejo de Seguridad deben transferirse a la Asamblea General. La condición de miembros debe ser para las uniones, no los Estados. El aumento del número de Estados Miembros daría derecho a todos los países a tener un puesto, de conformidad con el espíritu del Preámbulo de la Carta.

Ningún país podría negarle a Italia, por ejemplo, un puesto en el Consejo si se le diera un puesto a Alemania. Por poner un ejemplo, Italia podría decir que Alemania fue un país agresor y derrotado en la segunda guerra mundial. Si diéramos un puesto a la India, el Pakistán diría que es también un país nuclear y merece un puesto, y esos dos países están en guerra. Esa sería una situación peligrosa. Si diéramos un puesto al Japón, entonces tendríamos que dar uno a Indonesia, el país musulmán más grande del mundo. Luego Turquía, el Irán y Ucrania plantearían la misma exigencia. ¿Qué podríamos decir a la Argentina o al Brasil? Libia merece un puesto por sus esfuerzos al servicio de la seguridad mundial al descartar el programa de armas de destrucción en masa. Luego Sudáfrica, Tanzania y Ucrania exigirían lo mismo. Todos esos países son importantes. Se deben cerrar las puertas a la condición de miembros del Consejo de Seguridad.
Ese enfoque es falso, una ardid que se ha planteado. Si queremos reformar a las Naciones Unidas, aumentar las superpotencias no es la manera. La solución es promover la democracia a nivel del congreso general del mundo, la Asamblea General, a la que se le deben transferir los poderes del Consejo de Seguridad. El Consejo de Seguridad se convertiría sencillamente en un instrumento para aplicar las decisiones adoptadas por la Asamblea General, que sería el parlamento, la asamblea legislativa, del mundo.
Esta Asamblea es nuestro foro democrático y el Consejo de Seguridad debería responder ante ella: no debemos aceptar la situación actual. Estos son los legisladores de los Miembros de las Naciones Unidas, y sus resoluciones deben ser vinculantes. Se dice que la Asamblea General debe hacer todo lo que recomiende el Consejo de Seguridad. Todo lo contrario: el Consejo de Seguridad debe hacer todo lo que decida la Asamblea General. Estas son las Naciones Unidas, la Asamblea formada por 192 países. No es el Consejo de Seguridad, que sólo cuenta con 15 de los Estados Miembros.
¿Cómo podemos estar satisfechos con la paz y la seguridad mundiales si el mundo entero está controlado por tan sólo cinco países? Somos 192 naciones y países, somos como el Speaker’s Corner de Hyde Park, en Londres. Simplemente hablamos y nadie ejecuta nuestras decisiones. Somos un simple elemento decorativo, sin ninguna importancia real. Somos el Speaker’s Corner, nada más y nada menos. Pronunciamos discursos y desaparecemos. Eso es lo que somos en estos momentos.
Cuando el Consejo de Seguridad se convierta únicamente en un órgano ejecutivo de las resoluciones aprobadas por la Asamblea General, no habrá competencia para ser miembro del Consejo. Cuando el Consejo de Seguridad se convierta en un instrumento para la aplicación de las resoluciones de la Asamblea General, ya no será necesaria la competencia. El Consejo de Seguridad debería, simplemente, representar a todas las naciones. De conformidad con la propuesta presentada a la Asamblea General, en el Consejo de Seguridad habría puestos permanentes para todas las uniones y todos los grupos de países.
Los 27 países de la Unión Europea deberían tener un puesto permanente en el Consejo de Seguridad. Los países de la Unión Africana deberían tener un puesto permanente en el Consejo de Seguridad. Los países de América Latina y de la ASEAN deberían tener puestos permanentes. La Federación de Rusia y los Estados Unidos de América ya son miembros permanentes del Consejo de Seguridad. La Comunidad del África Meridional para el Desarrollo (SADC), cuando se haya establecido del todo, debería tener un puesto permanente. Los 22 países de la Liga de los Estados Árabes deberían tener un puesto permanente. Los 57 países de la Organización de la Conferencia Islámica deberían tener un puesto permanente. Los 118 países del Movimiento de los Países No Alineados deberían tener un puesto permanente.

También está el Grupo de los 100; quizá los países pequeños deberían también tener un puesto permanente. Quizá también podría asignarse un puesto permanente a los países no incluidos en las uniones que he mencionado para que lo ocupen por rotación, cada seis o doce meses. Estoy pensando en países como el Japón o Australia, que no pertenecen a organizaciones como la ASEAN, o la Federación de Rusia, que no es miembro de las uniones europeas, latinoamericanas o africanas. Esa sería una solución para ellos si el voto de la Asamblea General fuera favorable.
La cuestión es de vital importancia. Como ya se ha mencionado, la Asamblea General es el Congreso y el Parlamento del mundo, el líder mundial. Somos las naciones, y no reconoceremos a nadie que esté fuera de la Asamblea General. El Presidente de la Asamblea, Sr. Ali Abdussalam Treki, y el Secretario General, Sr. Ban Ki-moon, elaborarán el proyecto jurídico y crearán los comités necesarios para someter esta propuesta a votación, a saber, que a partir de ahora el Consejo de Seguridad esté formado por uniones de naciones. De este modo, tendremos justicia y democracia, y ya no tendremos un Consejo de Seguridad formado por países que han sido elegidos por tener armas nucleares, economías ricas o tecnología de avanzada. Eso es terrorismo. No podemos permitir que el Consejo de Seguridad sea dirigido por superpotencias; eso es terrorismo en sí mismo y por sí solo.
Si queremos que el mundo esté unido, sea seguro y pacífico, eso es lo que debemos hacer. Si queremos seguir viviendo en un mundo en guerra, ustedes eligen. Seguiremos teniendo conflictos y luchando hasta el día del juicio final o hasta el fin del mundo. Todos los miembros del Consejo de Seguridad deben poder ejercer el derecho de veto; de lo contrario, deberíamos eliminar totalmente el concepto del veto con esta nueva formación del Consejo. Ese sería un verdadero Consejo de Seguridad. Según las nuevas propuestas presentadas a la Asamblea General, se trataría de un consejo ejecutivo controlado por la Asamblea General, que tendría el verdadero poder y dictaría todas las reglas.

De este modo, todos los países estarían en pie de igualdad en el Consejo de Seguridad, como ya lo están en la Asamblea General. En la Asamblea General se nos trata a todos por igual, como miembros y en las votaciones. Lo mismo debería ocurrir en el Consejo de Seguridad. Actualmente, un país tiene derecho de veto, otro no lo tiene; un país es miembro permanente, otro no lo es. No deberíamos aceptarlo ni aceptar ninguna resolución aprobada por el Consejo de Seguridad con su composición actual. Estuvimos sometidos a tutela; fuimos colonizados y ahora somos independientes. Hoy estamos aquí para decidir el futuro del mundo en forma democrática, a fin de que se mantengan la paz y la seguridad de todas las naciones, grandes y pequeñas, en pie de igualdad. Lo contrario equivale al terrorismo, puesto que terrorismo no es sólo Al-Qaida, sino que puede adoptar otras formas.
Deberíamos guiarnos exclusivamente por la mayoría de votos en la Asamblea General. Si la Asamblea General adopta una decisión por votación, habría que acatar sus deseos y ejecutar sus decisiones. Nadie está por encima de la Asamblea General; quien diga que está por encima de la Asamblea General, debería abandonar las Naciones Unidas e ir por su cuenta. La democracia no es para los ricos ni para los más poderosos, ni para quienes practican el terrorismo. Todas las naciones deberían estar en pie de igualdad y deberían ser consideradas iguales.

Actualmente, el Consejo de Seguridad es feudalismo de seguridad, feudalismo político para quienes ocupan puestos permanentes, puestos que los protegen y ellos utilizan contra nosotros. No debería llamarse Consejo de Seguridad, sino Consejo del terror. En nuestra vida política, recurren al Consejo de Seguridad cuando tienen que utilizarlo contra nosotros. Si no necesitan hacerlo, no le hacen caso. Si tienen algún interés que promover, respetan y ensalzan la Carta de las Naciones Unidas, recurren al Capítulo VII de la Carta y lo usan contra las naciones pobres. No obstante, si desean violar la Carta, no la tienen en cuenta, como si no existiera.

Conceder el derecho de veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad a los que tienen el poder es una injusticia y un acto terrorista, y no deberíamos tolerarlo. No deberíamos vivir a la sombra de esta injusticia y del terror.

Las superpotencias tienen intereses mundiales complejos y usan el derecho de veto para proteger esos intereses. Por ejemplo, en el Consejo de Seguridad usan el poderío de las Naciones Unidas para proteger sus intereses y aterrorizar e intimidar al tercer mundo haciendo que viva bajo la sombra del terror.

Desde el principio, a partir de su creación en 1945, el Consejo de Seguridad no ha brindado seguridad. Por el contrario, ha sembrado el terror y aplicado sanciones. Se usa solamente contra nosotros. Por esta razón, ya no estaremos comprometidos a aplicar las resoluciones del Consejo de Seguridad después de este discurso, que marca el cuadragésimo aniversario.

Han estallado 65 guerras: ya sean luchas entre países pequeños o guerras de agresión libradas por las superpotencias contra nosotros. El Consejo de Seguridad, en flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas, no adoptó medidas para poner fin a estas guerras o actos de agresión contra pueblos y naciones pequeños.
La Asamblea General se pronunciará sobre una serie de propuestas históricas. Actuamos unidos o nos fragmentaremos. Si cada nación fuera a tener su propia versión de la Asamblea General, del Consejo de Seguridad y de los diversos instrumentos, y si fuera a estar en un pie de igualdad, las Potencias que actualmente ocupan los puestos permanentes se verían limitadas a usar sus propios órganos soberanos, ya sean tres o cuatro, y tendrían que ejercer sus derechos contra ellas mismas. Eso no es de nuestra incumbencia.
Si quieren conservar sus puestos permanentes, eso está bien; los puestos permanentes no nos incumben. Nunca nos someteremos a su control o a su ejercicio del derecho de veto que se les ha otorgado. No somos tan necios como para dar el derecho de veto a las superpotencias para que lo usen de modo que puedan tratarnos como ciudadanos de segunda clase y como naciones marginadas. No somos nosotros quienes decidimos que esos países son superpotencias y naciones respetadas que tienen la facultad de actuar en nombre de 192 países.
Los miembros deben estar plenamente conscientes de que hacemos caso omiso de las resoluciones del Consejo de Seguridad porque esas resoluciones se usan solamente contra nosotros y no contra las superpotencias que tienen puestos permanentes y el derecho de veto. Esas Potencias nunca usan ninguna resolución en contra de sí mismas.
Sin embargo, usan las resoluciones contra nosotros. Esa aplicación ha convertido a las Naciones Unidas en una parodia de sí mismas y ha generado guerras y violaciones de la soberanía de Estados independientes. Ha causado la comisión de crímenes y genocidios. Todo esto transgrediendo la Carta de las Naciones Unidas.

Ya que nadie presta atención al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, cada país y cada comunidad ha establecido su propio consejo de seguridad, y el Consejo de Seguridad de aquí ha quedado aislado.
La Unión Africana ya ha creado su propio Consejo de Paz y Seguridad, la Unión Europea ya ha creado un consejo de seguridad y los países de Asia ya han creado su propio consejo de seguridad. En breve, América Latina tendrá su propio consejo de seguridad, como lo tendrán las 120 naciones no alineadas.

Esto significa que ya hemos perdido confianza en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que no nos ha garantizado la seguridad, y por eso ahora estamos creando nuevos consejos regionales de seguridad.
No estamos comprometidos a obedecer las normas o las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en su modalidad actual porque es antidemocrático, dictatorial e injusto. Nadie puede forzarnos a adherirnos al Consejo de Seguridad o a obedecer o a cumplir con sus resoluciones u órdenes emitidas por el Consejo de Seguridad en su composición actual.

Además, no se respeta a las Naciones Unidas y a la Asamblea General, órgano que actualmente constituye las verdaderas Naciones Unidas, pero cuyas resoluciones no son vinculantes. Las decisiones de la Corte Internacional de Justicia, el órgano internacional de justicia, apuntan solamente a los países pequeños y a las naciones del tercer mundo. Los países poderosos eluden las decisiones de la Corte. O, si las decisiones judiciales se adoptan en contra de estos países poderosos, no se los obliga a cumplirlas.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) es un organismo importante dentro de las Naciones Unidas. Sin embargo, los países poderosos no le rinden cuentas o no se someten a su jurisdicción. Hemos descubierto que el OIEA se usa únicamente contra nosotros. Se nos ha dicho que es un organismo internacional pero, si ese es el caso, entonces todos los países del mundo deberían estar bajo su jurisdicción. Si no es verdaderamente internacional, entonces inmediatamente después de este discurso ya no deberíamos aceptarlo y deberíamos clausurarlo.

El Sr. Treki, en su calidad de Presidente de la Asamblea General, debería hablar con el Director General del OIEA, Sr. ElBaradei, y preguntarle si está dispuesto a verificar la acumulación de energía nuclear en todos los países e inspeccionar todos los aumentos de los que se sospeche. Si su respuesta es afirmativa, entonces aceptamos la jurisdicción del Organismo. Pero si dice que no puede examinar a algunos países que poseen energía nuclear y que no tiene jurisdicción sobre ellos, entonces debemos clausurar el Organismo y no someternos a su jurisdicción.

Para su información, llamé al Sr. ElBaradei cuando tuvimos el problema de la bomba nuclear de Libia. Llamé al Sr. ElBaradei y le pregunté si los acuerdos de las superpotencias destinados a reducir los materiales nucleares estaban sujetos al control del Organismo y si se los inspeccionaba, y si conocía todos los aumentos de sus actividades nucleares. Me dijo que no estaba en condiciones de solicitar a las superpotencias que se sometieran a una inspección.

Por consiguiente, me pregunto si el Organismo nos inspecciona únicamente a nosotros. Si es así, no cumple los requisitos de un organismo internacional, ya que es selectivo, como el Consejo de Seguridad y la Corte Internacional de Justicia. Esto no es equitativo ni tampoco lo son las Naciones Unidas. Rechazamos totalmente esta situación.
Sr. Presidente: En lo que respecta a África, ya sea que se efectúe la reforma en las Naciones Unidas o no, e incluso antes de que se someta a votación cualquier propuesta de carácter histórico, debemos otorgarle un puesto permanente en el Consejo de Seguridad ahora, ya que se ha esperado demasiado tiempo.

Dejando de lado la reforma de las Naciones Unidas, podemos decir que, sin lugar a dudas, África fue colonizada, aislada y perseguida y se usurparon sus derechos. Su población fue esclavizada y tratada como animales, y su territorio fue colonizado y sometido a un régimen de administración fiduciaria. Los países de la Unión Africana merecen un puesto permanente. Esta es una deuda del pasado que tiene que pagarse y no tiene nada que ver con la reforma de las Naciones Unidas. Es un asunto de carácter prioritario y es una prioridad del programa de la Asamblea General. Nadie puede decir que la Unión Africana no merece un puesto permanente.

¿Quién puede disentir con esta propuesta? Desafío a cualquiera a que formule un argumento en contra de ella. ¿Dónde está la prueba de que la Unión Africana o el continente africano no merecen un puesto permanente? Nadie puede negar esto.

Otra cuestión que debería someterse a votación en la Asamblea General es la de indemnizar a los países que fueron colonizados para que no se colonice nunca más a un continente, no se usurpen sus derechos ni se saqueen sus riquezas.

¿Por qué los africanos van a Europa? ¿Por qué van a Europa los asiáticos? ¿Por qué los latinoamericanos van a Europa? Porque Europa colonizó a esos pueblos y usurpó los recursos materiales y humanos de África, Asia y América Latina, a saber, el petróleo, los minerales, el uranio, el oro y los diamantes, las frutas, los vegetales, el ganado y el pueblo, y los utilizaron. Ahora, las nuevas generaciones de asiáticos, latinoamericanos y africanos están tratando de recuperar esa riqueza robada, ya que les asiste ese derecho.
En la frontera libia, recientemente detuve a 1.000 migrantes africanos que se dirigían a Europa. Les pregunté por qué se iban para Europa. Me respondieron que lo hacían para recuperar la riqueza que les habían robado y que, de lo contrario, no irían a Europa. ¿Quién puede restituirnos la riqueza que nos quitaron? Si deciden restituir toda esta riqueza, no habría más inmigración procedente de Filipinas, América Latina, Mauricio y la India. Queremos tener la riqueza que nos robaron. África merece 777 billones de dólares en concepto de indemnización de los países colonizadores. Los africanos exigirán esa cantidad, y si no se les da, irán a los lugares adonde se llevaron esos billones de dólares. Tienen derecho a hacerlo. Tienen que ir en busca de ese dinero y recuperarlo.

¿Por qué no hay inmigración de Libia a Italia, a pesar de la cercanía de Libia? Italia debía una indemnización al pueblo libio. Aceptó el hecho y firmó un acuerdo con Libia, que fue aprobado por los Parlamentos de Italia y de Libia. Italia reconoció que haber colonizado Libia fue un error en que nunca más incurriría, y prometió que no atacaría al pueblo libio por tierra, mar o aire. Italia también aceptó indemnizar a Libia 250 millones de dólares anuales durante los próximos 20 años y construir un hospital para los mutilados libios como resultado de las minas colocadas en territorio libio durante la segunda guerra mundial. Italia ofreció disculpas y prometió que nunca más volvería a ocupar el territorio de otro país. Italia, que fue un reino durante el régimen fascista y ha hecho valiosas contribuciones a la civilización, debe recibir felicitaciones por este logro, junto con el Primer Ministro Berlusconi y su predecesor, que hicieron sus propias contribuciones en ese sentido.
¿Por qué el tercer mundo exige indemnización? Para que no haya más colonización, para que los países grandes y más poderosos no colonicen a otros, para que se sepa que tendrían que pagar indemnización. La colonización debe castigarse. Los países que perjudicaron a otros pueblos durante la era colonial deben pagar indemnización por los daños y el sufrimiento que ocasionaron bajo el dominio colonial.
Deseo formular otra observación. No obstante, antes de hacerlo y de abordar una cuestión algo delicada, quisiera hacer una digresión. A nosotros los africanos nos alegra y nos enorgullece el hecho de que el actual Presidente de los Estados Unidos de América sea un hijo de África. Es un acontecimiento histórico. Ahora bien, en un país donde otrora los negros no podían mezclarse con los blancos en los cafés o los restaurantes ni sentarse junto a ellos en un ómnibus, el pueblo estadounidense ha elegido como su Presidente a un joven negro, el Sr. Obama, de ascendencia keniana. Eso es algo maravilloso, de lo cual nos sentimos orgullosos. Es el comienzo de un cambio. Sin embargo, en lo que a mí respecta, Obama es un alivio temporal para los próximos cuatro u ocho años. Me temo que después tengamos que volver a empezar desde cero. Nadie puede asegurar cómo se gobernará a los Estados Unidos después de Obama.
Estaríamos contentos si pudiera ser el Presidente de los Estados Unidos para siempre. La declaración que acaba de formular demuestra que es totalmente diferente de cualquier Presidente estadounidense que hayamos visto. Los Presidentes estadounidenses solían amenazarnos con todo tipo de armas, diciendo que nos enviarían las operaciones Tormenta del Desierto, Uvas de la Ira y Rolling Thunder así como rosas envenenadas para los niños libios. Ese era su enfoque. Los Presidentes estadounidenses solían amenazarnos con operaciones como Rolling Thunder, enviada a Viet Nam; Tormenta del Desierto, enviada al Iraq; Mosquetero, enviada a Egipto en 1956, aun cuando los Estados Unidos se opusieron; y las rosas envenenadas que Reagan envió a los niños libios. ¿Pueden imaginarse? Cabría haber pensado que los Presidentes de un país grande con un puesto permanente en el Consejo de Seguridad y con derecho de veto nos habrían protegido y nos habrían enviado la paz. ¿Qué recibimos en cambio? Bombas dirigidas por láser transportadas en aeronaves F-1. Este era su enfoque: nosotros dirigiremos el mundo les guste o no, y castigaremos a todo el que se oponga a nosotros.
El discurso que pronunció nuestro hijo Obama hoy es completamente diferente. Hizo un llamamiento serio a favor del desarme nuclear, lo cual aplaudimos. Dijo también que los Estados Unidos por sí solos no podrían resolver los problemas que enfrentamos y que el mundo entero debería unirse con ese fin. Dijo que debemos hacer más de lo que hacemos ahora, que es pronunciar discursos. Estamos de acuerdo y lo celebramos. Dijo que habíamos venido a las Naciones Unidas a hablar unos contra otros. Cierto es que cuando venimos aquí, deberíamos comunicarnos mutuamente en pie de igualdad. Dijo, además, que la democracia no debe imponerse desde afuera. Hasta hace poco, los Presidentes estadounidenses decían que debería imponerse la democracia al Iraq y a otros países. Dijo que eso era un asunto interno. Habló con franqueza cuando dijo que la democracia no puede imponerse desde afuera.
Así que tenemos que ser cautos. Antes de plantear esas observaciones delicadas, señalo que el mundo está muy polarizado. ¿Acaso el mundo debería estar tan polarizado? ¿Acaso las naciones no pueden estar en condiciones de igualdad? Busquemos una respuesta. ¿Alguien puede responder si es mejor que el mundo esté tan polarizado? ¿Por qué no podemos estar en condiciones de igualdad? ¿Debemos tener patriarcas? ¿Debemos tener papas? ¿Debemos tener dioses?

¿Por qué tiene que estar el mundo tan polarizado? Rechazamos ese tipo de mundo y pedimos un mundo en que los grandes y los pequeños sean iguales.”

Es la mitad del discurso lo demás esta en el link.

 

http://www.youtube.com/watch?v=QOKvIjyRPak

Según notificaciones de MECA: Berkeley, CA El Museo de Arte para Niños en Oakland (MOCHA) ha decidido cancelar una exposición de arte de los niños palestinos en la Franja de Gaza.

2011-09-16  / Fuente: Nikonecons.net

La Alianza de Oriente Medio para la Infancia (MECA), que fue asociado con MOCHA para presentar la exposición, fue informado de la decisión del presidente de la junta del museo en Jueves, 8 de septiembre 2011.

Durante varios meses, MECA y el museo habían estado trabajando juntos en la exposición, que se titula “Vista de un niño de Gaza”. MECA se ha enterado de que hubo un esfuerzo concertado por organizaciones pro-Israel en la bahía de San Francisco a la presión del Museo de revertir su decisión de desplegar el arte de los niños palestinos. Barbara Lubin, el Directora Ejecutiva de la MECA, expresó su consternación de que el museo decidiese censurar esta exposición en contradicción con su misión de “garantizar que las artes son una parte fundamental de la vida de los todos los niños”. “Entendemos muy bien la enorme presión de la que fue objeto el museo.

Pero, ¿Quién gana? El museo no gana. MECA no gana. La gente de la zona de la Bahía no gana. Nuestra libertad constitucional básica de la palabra pierde. Los niños de Gaza pierden “, dijo. “Los únicos ganadores aquí son los que gastan millones de dólares en censurar toda crítica a Israel y el silenciamiento de las voces de los niños que viven todos los días bajo asedio militar y la ocupación.”

Video: Impresión de niña palestina ante ataque de israelíes

Niña palestina indignada describe ataque realizado por israelíes a su casa y pertenencias, se expresa como un adulto, ante tanta destrucción e invita a los israelíes a oler su ropa, ver su casa, y la condición en que se encuentran.

 

2011-09-22 / Fuente: Mayerling Jiménez, YVKE Mundial

 

Niña palestina indignada describe ataque realizado por israelíes a su casa y pertenencias, se expresa como un adulto, ante tanta destrucción e invita a los israelíes a oler su ropa, ver su casa, y la condición en que se encuentran.