El cannabis es una de las plantas curativas más poderosas del planeta. Decenas de estudios pseudocientíficos han intentado indicar que los jóvenes que consumen cannabis tienden a experimentar problemas psicológicos, sociales y deterioro mental. Sin embargo, no hay evidencia de que el consumo de marihuana esté directamente relacionado con este tipo de problemas, de acuerdo con los resultados de un estudio publicado en The Lancet.

* La marihuana fue legal en su mayoría * hasta 1970 cuando pasó a ser considerada una  droga dura. Nadie la veía como una droga peligrosa o ilícita hasta el siglo 20.

“Actualmente, no hay evidencia sólida de que el uso del cannabis por sí mismo provoque problemas psicológicos o sociales”, tales como enfermedad mental o fracaso escolar, dijo el principal autor del estudio Dr. John Macleod de la Universidad de Birmingham en el Reino Unido a Reuters Health.

“Hay gran cantidad de evidencia de que el consumo de cannabis se asocia con estas cosas, pero esta asociación podría tener varias explicaciones”, dijo, citando factores como la adversidad en la vida temprana, el cual puede estar asociado con el consumo de cannabis y los problemas psicosociales.

Macleod y su equipo revisaron 48 estudios a largo plazo, de los cuales 16 proporcionan información de mayor calidad sobre la asociación entre consumo de drogas ilegales reportados por personas de 25 años de edad o menores y problemas en el futuro psicológico o social. La mayoría de los resultados drogo-específicos involucraba el consumo de cannabis.

El consumo de cannabis no se asoció consistentemente con el comportamiento violento o antisocial, o con problemas psicológicos.

En otro estudio, científicos del Kings College de Londres, descubrieron que el uso ocasional de marihuana en realidad puede mejorar los niveles de concentración.

El estudio, realizado en el American Journal of Epidemiology, puso a prueba la función mental y la memoria de casi 9.000 británicos de 50 años de edad y se encontró que aquellos que habían consumido drogas ilegales en fechas recientes como a sus 40 años, hicieron las pruebas tan bien, e incluso un poco mejor que sus compañeros que nunca habían consumido drogas.

“En general, a nivel de población, los resultados parecen indicar que en el pasado o incluso en la actualidad, el uso ilícito de drogas no está necesariamente asociado a la deficiencia de funcionamiento cognitivo de mediana edad,” dijo el investigador principal el Dr. Alex Dregan.

El equipo del doctor Dregan usó datos de 8992 participantes de 42 años de edad en un estudio nacional de salud del Reino Unido, se les preguntó si habían utilizado alguna vez cualquiera de las 12 drogas ilegales. Entonces, a la edad de 50 años, se les hicieron pruebas estándares de memoria, atención y otras habilidades cognitivas.

En general, el estudio halló que no había evidencia de que los usuarios que tomaban  drogas en el pasado o en la actualidad tuvieran un desempeño mental más deficiente. De hecho, cuando los usuarios actuales y anteriores se agruparon, sus puntajes de las pruebas tendían a ser mayores.

Sin embargo, esa ventaja era pequeña, dijeron los investigadores, y sólo podría reflejar otro hallazgo – que las personas que nunca habían consumido drogas por lo general tenían un nivel educacional más alto que los que si consumían.

“En una población occidental de consumidores ocasionales de drogas, esto es lo que uno esperaba ver”, dijo John Halpern, psiquiatra de la Escuela Médica de Harvard.

“De alguna manera, esto no es sorprendente.  El cerebro es flexible. “

Aunque algunos estudios han encontrado que las drogas como el cannabis y la cocaína pueden causar opacidad en el pensamiento, la memoria y la atención a corto plazo, los hallazgos actuales apoyan la idea de que estos efectos pueden ser temporales, dijo el equipo del doctor Dregan.

Otros investigadores de la Universidad de California en San Diego examinaron la  integridad de la materia blanca en adolescentes con antecedentes de consumo excesivo de alcohol y marihuana. Se informó de que los bebedores compulsivos (definidos como los niños que consumían cinco o más bebidas en una sola sesión, o las niñas que consumían cuatro o más bebidas en una ocasión) mostraron signos de daño de sustancia blanca en ocho regiones del cerebro.

Por el contrario, los bebedores compulsivos que tomaban marihuana experimentaron un menor daño en 7 de las 8 regiones del cerebro.

“Los bebedores compulsivos que también consumían marihuana no presentaron una consistente divergencia de los usuarios del grupo que sólo tomaban alcohol en exceso”, concluyeron los autores. “[Es] posible que la marihuana pueda tener algunas propiedades neuroprotectoras que mitigue la tensión oxidativa relacionada con el alcohol o muerte celular excitotóxica.”

Por otra parte, una reciente investigación indica que la marihuana también puede suprimir el deseo de usar las llamadas drogas duras.

En junio, investigadores de París escribieron en la revista Neuropsychopharmacology la conclusión de que la administración de THC por vía oral en animales suprime la sensibilidad a la dependencia de opiáceos.

Uno de los papeles más importantes que juega los cannabinoides es en la supresión del cáncer . La investigación en esta área se está incrementando cada año, como muchos otros grupos de científicos están descubriendo las poderosas propiedades curativas del cannabis.

Los beneficios para la salud de la marihuana están bien documentados. Desde la depresión y la ansiedad a la reducción de la presión arterial, alivio del dolor y el tratamiento del glaucoma. No es adictiva, no mata las células cerebrales y no es una “puerta de entrada” al mundo de las drogas – de hecho, cuando la marihuana es más accesible,  estudios muestran que el consumo de drogas duras como la heroína y la cocaína en realidad disminuye.

Es tiempo de que los gobiernos de todo el mundo liberen las restricciones a esta planta a todas las poblaciones para que puedan utilizar libremente una de las plantas más curativas de la madre naturaleza.

Marco Torres es un especialista en la investigación, escritor y defensor de los consumidores por estilos de vida saludables. Es licenciado en Salud Pública y Ciencias del Medio Ambiente y es un conferencista profesional en temas como la prevención de enfermedades, toxinas ambientales y las políticas de salud.

Anuncios