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El gobierno de Obama está remodelando un antiguo programa de la época de Dwight D. Eisenhower (1953-1961) que contemplaba medidas de emergencia frente al supuesto de un ataque nuclear devastador para conceder ahora de EEUU poderes secretos al Presidente ante cualquier evento que éste considere una emergencia. Esta inquietante historia sobre la creciente militarización de la política estadounidense, que fue ignorada por los grandes medios, clasificó como la noticia más censurada N° 13 en el ranking anual del Proyecto Censurado y, entre otras publicaciones independientes, apareció en www.globalresearch.cawww.thepeoplesvoice.org

El ejército de EEUU recientemente estableció una brigada duramente entrenada, quese ocupará de manejar el malestar social y el control de multitudes. Esto ha sido históricamente considerado ilegal, al tenor de lo establecido por la antiquísima ley federal “Posse Comitatus Act“, que data de 1878. Al producirse una pérdida de la autoridad local, aparejada con el surgimiento de preparativos continuos para una posible aplicación de la ley marcial, está surgiendo un cuadro delicado que concierne a la libertad de todos los ciudadanos de EEUU.

Una recientemente planeada “Continuidad de la Gobernanza” remueve reservadamente protecciones constitucionales consagradas y aumenta la militarización de la aplicación de la ley civil local. Por primera vez en la historia de EEUU se permitiría que tropas militares realicen acciones policiales de “orden público” encomendadas hasta ahora a las policías locales de las ciudades del país. Esta normativa terminaría con “la fricción constructiva entre las agencias policiales existentes que se distribuyen el poder en una democracia”, donde la aplicación local de la ley es responsabilidad de la propia ciudad.

Simultáneamente, el proyecto de ley “Establecimiento de Centros de Emergencia Nacional” (Cámara de Representantes [HR] N° 645), introducido recientemente en el Congreso, establece “centros de emergencia nacional” en regiones importantes de EEUU para proporcionar “vivienda temporal, médica y ayuda humanitaria a los individuos y familias dislocadas debido a una emergencia, desastres mayores” o “cubrir otras necesidades apropiadas”, determinadas por el Ministerio de Seguridad de la Patria. Para muchos estadounidenses que no han sido embriagados por los grandes medios, este programa suena a campos de concentración.

La Gran Depresión del Siglo XXI

Un artículo publicado en GlobalResearch, bajo el llamativo título “Guerra, Ley Marcial y Crisis Económica: La Crisis Económica Global: La Gran Depresión del Siglo XXI“, del académico Peter Dale Scott, expone el desarrollo de este proceso de militarización de la política estadounidense iniciado mucho antes de la votación de la ayuda urgente al capitalismo aprobada por el Congreso en 2008. “Las medidas de financiamiento urgente de finales de 2008 pueden tener consecuencias por lo menos tan graves para una sociedad democrática abierta como la respuesta al 11 de septiembre de 2001“, sentenció el autor. “Muchos miembros del Congreso fueron forzados entonces a votar contra sus inclinaciones y los procedimientos normales para la consideración ordenada de un proyecto de ley”. Ya entonces hubo amenazas de estados de excepción para que los senadores aprobaran -a cómo diera lugar- el paquete de ayuda federal al sistema financiero.

La legislación de ayuda financiera (TARP, por su sigla en inglés) de septiembre de 2008 fue aprobada sólo después que el gobierno advirtiera a los legisladores de ambas ramas del Congreso que un eventual rechazo acarrearía malestar social y la imposición de la ley marcial. El senador James Inhofe (republicano de Oklahoma) y el representante Brad Sherman (demócrata de California) reconocieron haber sido “convencidos” con la amenaza de ley marcial esgrimida por el Secretario del Tesoro, Henry Paulson, quien antes de entrar al gobierno de Obama fue el jefe ejecutivo de Goldman Sachs. “La única manera de aprobar esta ley fue creando una atmósfera de pánico… Dijeron muchos que caería el cielo por culpa de nosotros… Dijeron algunos, incluso, que habría ley marcial en EEUU si votábamos no”, explicó Sherman.

La excusa para eludir los procedimientos legislativos normales fue la existencia de una emergencia. Para Peter Dale Scott, una de las características más censurables de esta legislación fue que permitió a Paulson, afianzar a las grandes corporaciones financieras de Wall Street, cuyos altos ejecutivos terminaron utilizando el dinero público para mantener sus propios sueldos desorbitados y pagarse bonos millonarios, situación que persiste desde que pasó lo más álgido de la crisis de 2008.

“Está muy claro que las amenazas de la ley marcial fueron utilizadas para conseguir la aprobación de esta censurable legislación de ayuda urgente. También parece claro que convencieron al Congreso amenazando con la ley marcial, no hablando de una amenaza a sí mismo. Sigue siendo totalmente apropiado ligar tales advertencias a los rápidos movimientos del ejército estadounidense para redefinir entonces su rol de controlador del pueblo norteamericano, ya no sólo ‘protegiéndolo’. En una nueva política constitucional basada en el balanceo de poderes, hemos visto la aparición de un nuevo poder militar radical que ahora emerge totalmente desbalanceado“, reflexionó Peter Dale Scott.

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