Paulvanjaf
mar, 09 ago 2011

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El temor se extiende por el planeta.

Fueron vanos los esfuerzos de las potencias centrales para prevenir un “lunes negro” de los mercados financieros globales tras la histórica degradación de la deuda de EEUU. En tanto la OCDE advirtió sobre una desaceleración de la economía mundial. El organismo pronosticó desaceleraciones en EEUU, Rusia, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido, mientras que entre las economías en desarrollo, los indicadores apuntan a desaceleraciones en Brasil, China e India.

Wall Street sufrió su peor caída desde 2008 y el impacto se contagió por el planeta.principalmente en los mercados financieros de América Latina

La baja de la calificación de la deuda de EE.UU. el viernes y las cada vez más crecientes señales sobre un nuevo proceso recesivo en la economía mundial hicieron derrumbaron los mercados globales.

Pese a la movilización de gobiernos y autoridades financieras para contener el pánico, el temor a una nueva recesión global y el nerviosismo de los inversores ante la rebaja crediticia de EEUU de AAA a AA+ por la agencia Standard & Poor’s (S&P), el viernes pasado, hizo que se desplomaran las bolsas del mundo entero.

En la peor jornada de Wall Street desde la debacle financiera de 2008, el índice Dow Jones perdió más de 600 puntos y cerró con una caída del 5,5%, mientras que el Nasdaq perdió un 6,9%. Fue la primera vez desde octubre de 2008 que el Dow Jones terminó debajo de los 11.000 puntos, en la peor jornada en términos de porcentaje desde diciembre de 2008.

Este martes la economía mundial se sumergió aún más en la crisis con el nuevo desplome de los mercados bursátiles en Asia y Europa, al perder la confianza los inversores en que EEUU y Europa podrán reducir sus deudas y evitar una nueva recesión.

El trauma en los mercados, cada vez mayor, aumentó la presión sobre la Reserva Federal de EEUU para que anuncie nuevas medidas de apoyo para la economía estadounidense en una reunión de política el martes, pero analistas dijeron que las opciones son limitadas.

“La situación actual podría ser vista como una rápida, completa e inesperada pérdida de confianza que se ha ido reforzando durante las últimas semanas”, dijo BNP Paribas en una nota publicada cuando las bolsas retrocedían en Asia, perdiendo entre un dos y un siete por ciento.

“Dado que la recuperación de la economía global sigue siendo frágil, esta desaparición rápida de confianza es preocupante, lo que nos devuelve a un circulo vicioso en el que el declive del mercado alimenta el pesimismo”, agregó.

Hasta el lunes, las pérdidas en los mercados mundiales habían borrado más de 3,8 billones de dólares (2,6 millones de euros) en riqueza de los especuladores internacionales en un plazo de ocho días, enviándoles a valores refugio como el franco suizo, el yen japonés y el oro.

Advertencia de la OCDE

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La mayoría de las principales economías del mundo se encaminan hacia un período de menor crecimiento y cada vez es más probable que EEUU comparta ese destino, según los indicadores adelantados compuestos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El organismo con sede en París dijo el lunes que su indicador adelantado de actividad económica en sus 34 miembros bajó en junio al nivel de 102,2 frente a 102,5 en mayo, lo que sugiere que el crecimiento económico probablemente se desacelerará.

“Los indicadores adelantados compuestos… siguen apuntando a una desaceleración de la actividad en la mayoría de países de la OCDE y en grandes economías que no pertenecen a este grupo”, dijo la OCDE.

Entre las economías desarrolladas, la OCDE señaló que sus indicadores apuntan a desaceleraciones en Canadá, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido, mientras que entre las economías en desarrollo, los indicadores apuntan a desaceleraciones en Brasil, China e India.

La OCDE dijo también que los indicadores apuntan cada vez más a desaceleraciones en Estados Unidos, Japón y Rusia.

El indicador adelantado para Estados Unidos bajó en junio a 103,1 desde 103,3, tras permanecer estable en mayo. En cuanto a Japón, el indicador adelantado cayó en junio a 103,6 desde 103,8.

Los indicadores de la OCDE están diseñados para dar señales tempranas de cambios de tendencia entre la aceleración y la desaceleración de la actividad económica y se basan en una amplia variedad de series de datos con historial de dar pistas sobre la actividad económica.

El fantasma de China

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Mientras el martes continuaba la huida del riesgo en Asia, hubo más noticias negativas, esta vez desde China, principal motor de la tambaleante economía mundial.

Datos oficiales mostraron que la tasa anual de inflación en el gigante asiático se aceleró a un 6,5 por ciento en julio, lo que pone en aprietos a su banco central mientras intenta controlar los precios sin lastrar a una economía que afronta amenazas crecientes desde el exterior.

Con la inflación en ese nivel, China podría no estar en una posición para repetir su papel de 2008 de apoyo para la economía global, aunque algunos analistas pidieron una actuación de Pekín.

Cuando la bancarrota de Lehman Brothers desencadenó un parate económico global, China aplicó un plan de estímulo que ayudó a proteger a su propia economía y a mantener el mundo a flote.

“Es hora de que Pekín anuncie a todo el mundo que tratará de estimular la demanda interna nuevamente”, dijo Tang Yunfei, un analista de Founder Securities en Pekín.

No se frena la caída

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Los dirigentes mundiales no consiguieron revertir la caída en los mercados el lunes tras el golpe a la confianza de los inversores que significó la rebaja de la agencia Standard and Poor’s a la calificación de EEUU, que reforzó las preocupaciones de un empeoramiento en la crisis de deuda en la zona euro.Mientras, la debilidad de la economía estadounidense elevó la posibilidad de una recesión de doble caída.El Banco Central Europeo (BCE) intervino en los mercados de bonos para comprar deuda italiana y española y tender una red de seguridad bajo Roma y Madrid. Pero continuaron las disputas en el viejo continente sobre un plan de rescate a largo plazo.En EEUU, el presidente Barack Obama instó a acciones urgentes sobre el déficit presupuestario, pero su propuesta sobre impuestos fue rápidamente rechazada por los republicanos.

Un compromiso anunciado el domingo por ministros de Finanzas y banqueros centrales del G-7 para proveer efectivo extra si los mercados se estancan ofreció poco consuelo al disiparse la credibilidad de las autoridades.

“Cuatro años después del comienzo de la crisis financiera, se está volviendo cada vez más claro que el mayor déficit no es en crédito, sino en credibilidad”, escribió el economista de la Universidad de Harvard Kenneth Rogoff en el Financial Times.

“Los mercados pueden ajustarse a una rebaja del crecimiento global, pero no pueden lidiar con una pérdida cada vez mayor de confianza en el liderazgo y una sensación creciente de que los diseñadores de políticas están desconectados de la realidad”, agregó.

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