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Un virus que tuvo su origen en Israel ha sido la causa de la creciente extinción de abejas en todo Estados Unidos, según un estudio publicado hoy por la revista Science.

La investigación, realizada por científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania, el Servicio de Investigaciones Agrícolas y la Universidad de Columbia, señala que el descubrimiento es un importante paso para resolver el problema identificado como ‘Trastorno de Colapso de Colonias’ (TCC).

Nuestro estudio sugiere que el virus israelí de parálisis aguda es la causa potencial del TCC‘, dice Ian Lipkin, director del Centro de Infecciones e Inmunología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia.

Los científicos indican que el problema es especialmente grave en términos globales porque las abejas desempeñan un papel crucial en la producción de alimento en todo el mundo.

Son esenciales en la polinización del 90 por ciento de los árboles frutales y otros cultivos y sólo en Estados Unidos el valor económico de los productos agrícolas vinculados a las abejas superan los 14.600 millones de dólares.

El próximo paso es establecer si este virus, sólo o combinado con otros factores como microbios, toxinas y otros, puede inducir el TCC en abejas saludables, añade.

El TCC ha intrigado desde hace años a los apicultores de Estados Unidos y algunos países de América Latina, que han visto la reducción constante de los enjambres, la disminución de las colmenas y los montones cada vez mayores de abejas muertas junto a los panales.

Según el estudio publicado por la revista Science, alrededor de 50 y 90 por ciento de las colonias que producen miel comercial (Apis mellifera) en Estados Unidas han sido afectadas por la epidemia.

Además, el problema ha hecho más difícil la tarea de polinización de muchos cultivos, señala.

Mediante los más modernos sistemas de investigación entomológica en los que analizaron virus, bacterias y hongos en miles de secuencias, los científicos llegaron a la conclusión que el origen más inmediato de la epidemia era el virus israelí.

‘Nuestros resultados indican que el virus es un importante marcador del TCC. Este descubrimiento puede ser útil en la identificación de colmenas amenazadas por la enfermedad’, señala Lipkin

‘La combinación de entomología, microbiología y bioinformática nos permitió llegar a la solución de este problema extraordinariamente complejo’, agrega.

Se ha descubierto que casi todos los animales que utilizan el campo magnético terrestre para orientarse contienen partículas microscópicas de magnetita que incluso llegan a estar íntimamente relacionadas con las neuronas en los seres superiores. Aunque la pregunta se si un animal puede detectar directamente un campo magnético no puede ser contestada en el momento actual.

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